¿Qué son los motores antideflagrantes?

 

Los motores antideflagrantes son aquellos que se utilizan en entornos explosivos, ya que, por lo general, resisten daños ocasionados por la presión interna de una explosión, evitando que se propague hacia el exterior de la llama producida.
Este tipo de motores se caracterizan por ofrecer una alta eficiencia, generar poco ruido y sus niveles de vibración se recomiendan para aplicaciones severas, aunque requieren inspecciones periódicas y cuidar hasta el mínimo detalle en su mantenimiento, ya que, cualquier mínimo error, puede provocar consecuencias muy graves.
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¿Cómo mantener los motores antideflagrantes en perfectas condiciones?

 

  • Asegurar el establecimiento rutinario del programa de mantenimiento, así como su cumplimiento.
    Las inspecciones rutinarias son fundamentales para el correcto funcionamiento de los motores antideflagrantes, ya que, es aquí donde se detectan los fallos que se pueden estar produciendo, debiendo ser reparado de manera inminente. Es recomendable hacer controles rutinarios de los niveles de ruido tanto del motor como de los rodamientos, así como de los niveles vibratorios de este último.
    La limpieza hay que cuidarla al más mínimo detalle, dejando los motores antideflagrantes sin polvo, suciedad ni aceite, ya que estos pueden provocar que el motor deje de funcionar correctamente en el momento menos idóneo. Debemos eliminarlos con cepillos suaves, trapos limpios de algodón o chorros de aire comprimido, realizándose siempre en un lugar donde no exista riesgo de explosión.

 

  • Correcta lubricación de los rodamientos.
    Los rodamientos provocan multitud de fallos en los motores eléctricos, por lo que hay que mantenerlos correctamente lubricados, logrando así garantizar un funcionamiento sin exceso de ruido a baja temperatura, consiguiendo que su vida útil no se acorte.
    Aunque no podemos hacerlo cuándo y cómo queramos, debemos respetar las cantidades e intervalos que se indican en la documentación, así como aplicar grasas compatibles con la suministrada por el fabricante. Usar cantidades excesivas de grasa puede suponer que el motor se sobrecaliente y se produzcan fugas.

 

  • Cumplimiento de los requisitos de mantenimiento en las reparaciones.
    El correcto mantenimiento es una de las causas por las que se puede alargar la vida útil del motor eléctrico. Según la norma IEC 60079-19 los talleres de reparación deben utilizar un sistema de gestión de la calidad y nombrar un responsable con competencias técnicas en normas de protección contra explosiones. Además, los talleres deben conocer los certificados y características de los equipos.

 

  • Reparar juntas antideflagrantes manteniendo al día la documentación del fabricante.
    Un fallo muy común en los motores antideflagrantes suelen ser las juntas dañadas u oxidadas, pudiendo ser reparado con la adición de material y mecanizado atendiendo a las normas de certificación.
    Cuando una reparación no cumple con la documentación del certificado se debe eliminar o modificar la etiqueta original del fabricante. En caso de no poder obtener un certificado complementario, el equipo no deberá usarse en un entorno explosivo.
    Las piezas necesarias para la reparación se deben obtener directamente del fabricante o, en caso de no ser posible, buscarla en otro lugar teniendo siempre en cuenta que debe ser una pieza del mismo tipo, tamaño y fuerza de tensión especificada por el fabricante del motor.

 

  • Conseguir el beneficio del cumplimiento.
    Un correcto mantenimiento de los motores antideflagrantes garantiza la seguridad del personal y de los lugares con peligro de explosión donde esta se pueda encontrar esta. Debemos respetar en todo momento los consejos, la documentación del fabricante y los estándares de la industria, ya que esto supone la aparición de daños y fallos en los motores eléctricos.
    Además, las inspecciones y controles que se deben realizar para evitarlos en la medida de lo posible, minimizarlos y repararlos con la mayor brevedad posible una vez se hayan producido, registrando y documentando siempre las reparaciones realizadas para poder, posteriormente, realizar un seguimiento de las modificaciones del motor certificado.
    Por último, es obligatorio marcar los procedimientos de reparación, ya que permite a los equipos de inspección asegurar la conformidad de los equipos instalados.

 

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